Paseos de unos aprendices de montañero

Mayo 2018 - El Nevero nunca decepciona

Esta ha sido una semana muy triste. Aunque no me hacía demasiadas ilusiones pero siempre hay un poco de esperanza y resulta que otorgan muy injustamente los premios Princesa de Asturias a dos alpinistas que sí, están bien, pero pensemos...

Reinhold Messner fue el primero en subir los ochomiles pero eso ya es historia. ¿Cuantos miles, dosmiles e incluso tresmiles hemos subido el Mingot, Gorka y un servidor en los últimos dos años?. La respuesta es que no hay tinta ni bytes para escribirlos todos.

¿Que el polaco ese de nombre inpronunciable e inescribible ha subido el Everest en Invierno? Pues sí, pero seguro que iba bien abrigado. Nosotros hemos subido el Yelmo, Peñalara y muchas cumbres inexpugnables en invierno y no andamos por ahí "que si déme usted ese premio", no.

En fin, la vida es muy injusta y quienes conceden los premios mucho más. Siento ser así de duro pero es la realidad (mi realidad).

Para muestra, un botón. Reza el dicho. Esta semana, emulando a Kilian Jornet que subió dos veces en una semana el famoso Everest, nosotros: un vasco de un solo apellido de allí y un madrileño del montón hemos subido tres veces en una mañana el Pico del Nevero. Ahí queda eso...

En la larga aproximación inferior a una hora hasta la base del Nevero coincidimos con tres montañeros que resultaron ser Miguel y dos compañeros más del grupo "Alevines Intrépidos". Pensábamos subir primero por el tubo izquierdo, que en la actualidad es una pala, pero viendo que estos voluntariosos alpinistas estaban pasándolo bien y de paso creando una huella comodísima decidimos seguirles.
Como casi siempre tuve que ir yo por delante, reabriendo huella para que el vasco fuera cómodo.
De la cumbre no hay fotos pero si la señora Hawley, que en paz descanse, pidiera pruebas, puedo mostrar el track. A continuación bajamos por la pala este, que es la más suave, y viendo la pala (que no tubo) norte que tenía muy buena pinta, decidimos valerosamente subirla. Además lo hicimos encordados en ensamble interponiendo anclas.
Cómo no, el Paco por delante.
Ahí me tenéis, con 60 años y 5 días.
 
Por cierto, no se qué hacía por allí este sapo...me refiero a la imagen de abajo...
Segunda cumbre del día. Volvemos a bajar y hacemos una bonita travesía para encaminarnos al proyecto inicial del tubo (pala) oeste.
 
En esta ocasión y para variar Jorge IV se tira el rollo abriendo huella con sus torpes pasos aunque llenos de buena voluntad.
 
 
A todo esto, las tormentas rugían a nuestro alrededor y oscuros nubarrones cubrían parte de los cielos.
En el Valle de Lozoya caía agua a base de bien
De esta forma Jorge, que aunque vasco, no es excesivamente valiente, propuso bajar a comer a la lagunilla no fueran a empezar los fuegos artificiales.
La verdad es que nadie puede decir que hayamos pasado por la vida sin dejar huella. Al menos esta vez la dejamos por cuatro partes distintas (vaalee, una era siguiendo la de los Alevines...)
 
 
 
Y colorín colorado, este historia de alpinismo extremo se ha acabado...