
Mapa con el recorrido efectuado. Pulsa
para ampliar. |
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Con bastante buen paso para lo que
podemos dar de sí, vamos remontando y cogiendo altura. Las vistas
sobre el Circo de Gredos comienzan a aparecer. Nuestro Cabeza Nevada
o Cervunal también se muestra aunque, la verdad es que sin nieve
desmerece bastante |
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Mis colegas suben a buen paso aunque
nunca con la soltura y potencia de quien esto escribe. |
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Llegamos a nuestra primera meta, en el Chozo del Cervuna, donde científicos catalanes
están realizando trabajos de investigación sobre el cambio
climático, operación esta muy loable pero que no acierto a
comprender qué tiene que ver con una grandiosa Estelada que había
desplegada en la pared norte del chozo. Después de
recuperar fuerzas junto a la Estelada, reanudamos camino por el
supuesto cauce de lo que en tiempos anteriores a esta pertinaz
sequía debió ser un bonito arroyo de montaña.
Al rato los hitos nos guían hacia unos gloriosos canchales que, con
disgusto de Juan, iban a acompañarnos hasta la mismísima cumbre. |
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Abajo, Jorge esperando al anciano
doctor. |
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En la imagen inferior, llegando al
Collado del Novillero. |
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Juan se enfrenta a los últimos metros
con decisión y energía. |
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La vista atrás, que
en primavera e invierno es gloriosa, ahora aparece seca y
descolorida. Hemos de recordar no volver a realizar esta ascensión
si no es en invierno o primavera. |
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Finalmente llegamos a las cumbres, y
digo cumbres porque en realidad no se sabe cual es la buena. Según
el IGN, la cumbre es la de la imagen pero yo no me lo creo. |
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La que sí es buena es la vista
panorámica desde la cumbre. Pulsa si quieres verla
en grande. Pueden apreciarse los numerosos neveros e incluso
glaciares por todas partes de los dos magníficos (eso sí) circos |
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Y esto sí que es magnífico. A pesar de
lo que tengo que aguantaros, gracias amigos... |
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Después de una breve paradita
comenzamos la travesía hacia la Portilla del Pluviómetro, que el IGN
ha tenido siempre como del Rey. |
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En principio la intención era
intentar ir por la cresta hasta la Portilla del Rey. |
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En algún momento se complica un poco,
más que por dificultad, por lo aéreo de algunos pasos. |
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Gracias a nuestra natural
flexibilidad, fuerza y preparación rallando a olímpica. Nos ponemos
en la Portilla del Pluviómetro a poco más de las 14 horas. No vamos
mal pero ir por la cresta sin conocerla, sin tracks y, desde
luego, sin camino, puede ser interminable.
Barajamos las distintas posibilidades y finalmente nos decidimos,
como es habitual, por la más cobarde, que es, siguiendo algún hito
ir a coger el Camino del Rey lo más alto posible en dirección a la
portilla de su nombre. |
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Comienza una interminable bajada hasta
que conseguimos llegar al camino. |
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Bajamos aliviados por
las vistas que nos ofrece el Cuchillar del Cerro de los Huertos. |
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Finalmente llegamos a la Portilla a
las 16 horas. Nos ha costado 2 horas la "travesía".
Realizamos un frugal almuerzo consistente en un "taper" a reventar
de pasta con salsa napolitana, 250 gramos de jamón ibérico y una
lata de chipirones Albo. Lo justo para poder seguir. |
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Durante la bajada hacia Cinco Lagunas
Juan hace un mal movimiento y la rodilla derecha que ya estaba un
poco fastidiada le pega un buen pinchazo. Una mueca de dolor y todos empezamos a temernos
lo peor. Con mi agilidad mental acostumbrada empiezo a planear un
posible rescate:
- Dejar a Juan en algún lugar
que esté cómodo
- Bajarnos Jorge y yo lo más deprisa
posible al pueblo
- Tomarnos unas cervezas
- Cenar generosamente
- No tomar más de dos gin-tonics
- Dormir para recuperar fuerzas
- Por la mañana temprano, a eso
de las once avisar a la Guardia Civil para que organicen el
rescate.
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Milagrosamente parece que el sujeto
puede, a duras penas, ir bajando. |
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Las vistas sobre las lagunas son
espectaculares y finalmente hemos llegado al agua. Por lo menos si
hay que dejar aquí al doctor podrá beber durante la larga noche que
le espera. |
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Poco a poco vamos bordeando las
lagunas. El sujeto accidentado decide seguir bajando. Nosotros nos
alegramos mucho porque había prometido invitar a la cena. |
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Ahí viene Juan escoltado por el
valeroso Jorge |
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Una tras otra hemos ido sorteando las
cuatro lagunas y finalmente emprendemos la nueva bajada. |
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No sin esfuerzo llegamos al Chozo de
la Barranca donde nos espera Jorge fumando tranquilamente 27
cigarrillos... |
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... El chico lo había pasado muy mal
cuando vio a Juan tan fastidiado. La sola posibilidad de tener que
pagar la cena se le hizo insufrible. |
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Finalmente llegamos
todos al último desafío de pasar por la majada canina. Un pequeño
rodeo y nuestra valentía acostumbrada fueron suficientes para llegar
a las 22 horas al coche, donde nos esperaba una nevera repleta de
cervezas energéticas y recuperadoras de los electrolitos perdidos.
Después de pasar por la ducha recuperamos fuerzas con una cena
prácticamente vegana. |
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